Gerente de Operaciones 24/7 — Sin paga, sin descansos, sin reemplazo
Si ser madre fuera un trabajo con contrato, el cargo diría algo así:
Puesto: Gerente de Operaciones.
Horario: 24 horas al día, 7 días a la semana.
Remuneración: Amor (a veces expresado, a veces no).
Beneficios: Sonrisas, abrazos inesperados, aprendizajes constantes, y una fuerza interna que no sabías que tenías.
Condiciones: Sin días libres. Sin reemplazos. Sin manual de instrucciones.
Y sin embargo, cada día volvemos a aparecer. A veces con el corazón lleno, otras con el cuerpo agotado, pero con esa presencia que sólo una madre (en cualquiera de sus formas) puede ofrecer.
Porque ser madre no es solo tener un hijo. Es maternar. Es sostener. Es acompañar. Es cuidar, nutrir, guiar. Es poner el cuerpo y el alma para que algo —o alguien— crezca. Y eso lo hacemos no solo con nuestros hijos, sino también con nuestros proyectos, nuestras ideas, nuestras amistades, nuestras comunidades, nuestras versiones futuras.
Maternar es una fuerza creadora. Y como toda creación, implica caos, belleza, cansancio, entrega y transformación. A veces nos desbordamos, a veces nos encontramos. A veces no sabemos cómo seguimos en pie, pero ahí estamos. Una y otra vez. Porque el amor que nos mueve es tan profundo que traspasa lo racional.
Y no, no somos superhéroes. No lo hacemos todo perfecto. También nos enojamos, lloramos en silencio, nos sentimos solas, culpables, exigidas. También tenemos días en los que quisiéramos apagar el mundo y tomarnos un respiro.
Y aún así, seguimos. Porque el amor incondicional no es ausencia de límites ni entrega total sin medida. Es elegir, cada día, estar. Es aprender a amar también desde el cansancio, desde la imperfección, desde la verdad.
Por eso este Día de la Madre no es (solo) una celebración. Es una pausa para reconocer. Para ver con nuevos ojos todo lo que implica maternar. Para honrar nuestras luces y también nuestras sombras. Para decirnos: “Estoy haciendo lo mejor que puedo. Y eso es suficiente.”
Que este día no sea una excepción, sino un recordatorio: de lo mucho que damos, de lo mucho que valemos, y de lo mucho que también necesitamos recibir.
Feliz día a todas las que maternan. Con hijos, con ideas, con el alma. Gracias por existir.