Mis mentoras y mentores

No todo aprendizaje viene con un título o una certificación. A veces, las enseñanzas más profundas llegan en forma de libros subrayados, rituales compartidos, o miradas que te atraviesan sin decir palabra. Mi camino no comenzó en una sala de clases. Empezó en mi cuerpo, cuando empecé a escucharlo. Empezó en mi alma, cuando una parte de mí dijo: «hay algo más».

Hoy quiero compartir con vos un recorrido que va más allá del currículum: el de mis mentores del alma. Algunas personas estuvieron físicamente conmigo, otras llegaron en forma de palabra escrita, pero todas dejaron huella.

Mónica Rodríguez Restrepo – @tribu.femenina Con Mónica comenzó todo. Ella me abrió las puertas del mundo espiritual y femenino. Mi primer retiro, el primero de mi vida, fue con ella. Fui como participante, y esa experiencia me cambió para siempre: me llevó a ir profundo hacia mi oscuridad, para renacer con un propósito claro, entendiendo que el camino era —y sigue siendo— hacia adentro. Luego de ese portal iniciático, me formé como guía de círculos de mujeres, y participé de otros retiros ya como guía, acompañando a otras mujeres a atravesar sus propios procesos. Mónica me enseñó a sostener con presencia, a confiar en la sabiduría que se despierta cuando un grupo de mujeres se reúne con verdad.

Carolina Rodríguez – Princesas Menstruantes Con Carolina me formé como educadora menstrual, enfocada en niñas entrando en la pubertad. Fue el primer paso para empezar a hablar del ciclo menstrual sin vergüenza, desde el amor y el conocimiento. Sembrar semillas en esas edades me pareció (y me sigue pareciendo) una forma poderosa de transformación social.

Sajeeva Hurtado – @llenadevida_sajeeva Sajeeva me llevó a una profundidad que nunca había explorado: la sexualidad sagrada. Viví con ella un retiro inolvidable y el programa de respiración ovárica. Aprendí que el placer también es medicina, que habitar el cuerpo es habitar la vida, y que la sexualidad puede ser una vía directa hacia el alma.

María José – @afloramujer Con María José me adentré en la metafísica del útero, la ciclicidad lunar y el coaching menstrual. También cursé con ella el diplomado en histerectomía. Su mirada integradora me enseñó que el útero guarda memorias, y que reconectarlo no es solo un acto físico o energético, sino una forma de volver a casa.

Sebastián Darpa – @sebastiandarpa Gracias a Sebastián descubrí la Programación Neurolingüística. Con él hice el Master Practitioner, y encontré una herramienta concreta y poderosa para transformar creencias, resignificar la historia, y acompañar procesos de cambio con claridad y amor.

Dra. Mariela Gabriela Santini – @sexoyespiritu Con la Dra. Santini hice el curso de sexualidad holística. Me ayudó a integrar cuerpo, deseo y espiritualidad como partes de un mismo todo. Su mirada científica y energética a la vez, me permitió mirar mi cuerpo con más amor, y acompañar a otras mujeres desde un lugar más completo.

Ximena Noemí – Escuela Cántaro Sagrado Con Ximena recorrí otros caminos sagrados. Hice con ella los programas de Aternaje y un curso sobre memorias uterinas. Fue como abrir una nueva puerta dentro del mismo templo. Su acompañamiento me reveló otra profundidad, otro lenguaje, otro modo de habitar el útero como espacio ancestral y fuente de vida.

Mis otras mentoras y mentores: las almas del papel y la presencia Hay otras personas que nunca conocí en persona, pero que me tocaron profundamente. Lara Briden con sus libros sobre salud hormonal. Miranda Gray con su «Luna Roja» —libro que además me llevó a hacer la formación como Moon Mother nivel 1, una experiencia que me conectó profundamente con la energía del arquetipo femenino y la sanación cíclica. Clarissa Pinkola Estés con sus cuentos llenos de arquetipos salvajes. Eckhart Tolle con su llamado al presente. Osho, La Dra Northrup, Rebecca Campbell, uff, montones de libros que hicieron huella en mi… Y más recientemente, la Dra. Stacy Sims con su enfoque revolucionario sobre la salud femenina basada en cuerpos femeninos reales.

Sus palabras me habitaron. Y sé que seguirán llegando más. Porque mi camino no está cerrado. Sigo aprendiendo, sigo transformándome, sigo recordando.

Acompañar a otras personas hoy es mi forma de honrar a quienes me acompañaron a mí. Porque si yo pude volver a mí, otras también pueden. Y porque en este camino, nunca estamos solas ni solos.

Gracias a cada mujer, cada hombre, cada libro, cada palabra que me encendió el alma.

— Naty

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